Las ideas, preguntas y opiniones que aparecen aquí son mías. La reconstrucción de las notas, no del todo.
Al volver de HEDx tenía decenas de mensajes publicados (en Mastodon y Bluesky), muchas fotos de diapositivas y enlaces guardados. Para intentar dar sentido a todo eso mantuve una conversación larga con un asistente de IA al que fui pasando mis notas, las imágenes y el programa del evento. Su papel fue ayudarme a reconstruir el recorrido, identificar temas recurrentes y organizar el material. El mío, corregirlo constantemente, discutir sus interpretaciones y decidir qué merecía la pena conservar.
Esta entrada es el resultado de esa conversación, editada al transcribirla, por mí…
Esta semana he tenido la oportunidad de asistir a HEDx 2026 Disruption Through Connections en la University of Technology Sydney. Llegué gracias a la generosidad de la organización que, ante un correo mio tuvieron a bien regalarme una invitación y, como hago siempre que puedo cuando voy a un evento, me dediqué a escuchar, tomar notas (más backchannel de redes sociales que siempre me hace sentir como si estuviera conversando) y fotografiar aquellas diapositivas que me obligaban a detenerme un momento y pensar.
No iba buscando respuestas concretas. Tampoco iba específicamente a escuchar sobre inteligencia artificial. Fui con la curiosidad de quien quiere entender qué conversaciones están ocupando hoy a quienes investigan, diseñan, gestionan o lideran instituciones de educación superior.
Y encontré conversaciones muy diversas. Sobre IA, sí. Sobre experiencia estudiantil. Sobre enseñanza. Sobre aprendizaje permanente. Sobre colaboración institucional. Sobre empleabilidad. Sobre competencias. Sobre evaluación. Pero, sobre todo, encontré una conversación que parecía atravesarlo todo: la conversación sobre qué es hoy la universidad y qué papel debe desempeñar en una sociedad profundamente distinta a aquella para la que fueron diseñadas muchas de nuestras instituciones.
La universidad ya ha cambiado
Uno de los mensajes que apareció desde la inauguración fue que la universidad no necesita cambiar porque ya ha cambiado. No se planteaba como una llamada a la transformación, sino como una constatación. Las trayectorias profesionales son menos lineales, las personas vuelven a estudiar a lo largo de su vida, la tecnología ha alterado profundamente la producción y circulación del conocimiento y las expectativas sociales sobre la educación superior son diferentes a las de hace apenas unas décadas.
No me pareció una idea especialmente controvertida. Lo interesante vino después. Porque si aceptamos que la universidad ya ha cambiado, la cuestión deja de ser si debe transformarse y pasa a ser cómo queremos responder a esa transformación. Y ahí empiezan las diferencias.
El estudiante en el centro
La expresión student-centred apareció una y otra vez. A veces asociada a personalización, otras a flexibilidad, otras a apoyo institucional y otras a experiencia estudiantil.
Y, sin embargo, cuanto más la escuchaba, más me preguntaba si todos estábamos hablando de lo mismo. Porque poner al estudiante en el centro puede significar escuchar mejor, diseñar experiencias más relevantes, reconocer trayectorias diversas o proporcionar apoyos adecuados. Pero también puede significar otra cosa.
Durante buena parte del evento me acompañó una pregunta bastante sencilla:
¿Cuál es la diferencia entre un estudiante-ciudadano y un estudiante-cliente?
No es una pregunta nueva. Pero sí una que me pareció especialmente presente en muchos de los discursos que escuché.
Personalización, competencias y agencia
Otra de las conversaciones dominantes giró alrededor de la personalización. Mapas de competencias, itinerarios flexibles, aprendizaje adaptativo, microcredenciales, orientación basada en datos y acompañamiento personalizado aparecían constantemente.
La idea general parece clara: ayudar a cada estudiante a encontrar el mejor camino posible hacia sus objetivos Y, sin embargo, me encontré pensando en algo que aparecía mucho menos en las conversaciones. La personalización ayuda a responder muy bien a la pregunta de cómo llegar mejor a una meta. Responde peor a la pregunta de quién decide cuál es esa meta.
Escuché hablar mucho de elección y autonomía. Menos de cómo se construyen. Mucho de competencias. Menos de juicio. Mucho de trayectorias. Menos de formación de sujetos. Quizá por eso me vino varias veces a la cabeza la vieja discusión de Biesta sobre cualificación, socialización y subjetivación. No porque nadie la mencionara –que efectivamente nadie la mencionó en el estrado (Simon y yo en la conversación del té inglés) , sino precisamente porque parecía ausente.
Una conversación incómoda
Probablemente la keynote de la Universidad Pegaso fue un de las que que más me hizo pensar. No porque me pareciera simplista. Más bien al contrario. Era una narrativa coherente, sofisticada y, probablemente, muy atractiva para muchas instituciones y, en estos tiempos, para mucho gobiernos.
Escala. Personalización. IA integrada en la organización. Profesores que enseñan tanto a estudiantes como a sistemas. Crecimiento. Eficiencia. Capacidad para responder a una demanda creciente de educación superior.
Sin embargo, salí de ella con cierta incomodidad. No por la IA. Ni siquiera por la automatización. Lo que me inquietó fue el lenguaje. Aparecían constantemente términos asociados a mercado, producto, cliente, crecimiento o servicio. El estudiantado parecía entendido fundamentalmente como consumidor. La universidad como proveedor. La educación superior como oferta.
Y me hizo volver a una pregunta que llevaba rondándome desde el día anterior:
¿Qué ocurre cuando dejamos de hablar de educación superior como derecho para hablar de ella principalmente como producto?
No es una crítica a una institución concreta. Es una pregunta que me parece importante. Especialmente en un momento en que seguimos escuchando que la demanda de educación superior crece mientras muchos sistemas públicos parecen incapaces de responder plenamente a ella. Quizá por eso recordé algo que escuché hace poco durante una campaña electoral en mi universidad y se lo he oido más veces a mi compañero Pedro Miguel: las universidades públicas nunca ganarán la carrera de ser las más baratas, esa no es nuestra misión. Siempre habrá alguien capaz de ofrecer un servicio más económico, más rápido o más escalable. La cuestión es si queremos competir en ese terreno o si nuestra propuesta de valor es otra.
No todo era tecnología
Una de las cosas que más me sorprendió fue comprobar hasta qué punto algunas de las conversaciones más interesantes apenas giraban alrededor de la IA. Hubo sesiones sobre enseñanza como bien público. Sobre cómo aprenden los profesores universitarios. Sobre reconocimiento institucional de la docencia. Sobre desarrollo profesional. Sobre liderazgo educativo y comunidades de práctica. Y encontré ideas que quiero seguir explorando.
Por ejemplo, la necesidad de reconocer institucionalmente la enseñanza como una actividad tan valiosa como la investigación. O la pregunta aparentemente sencilla de cómo aprenden realmente los profesores universitarios y de dónde proceden las ideas que transforman su práctica. También me interesó especialmente una idea planteada por Sam Jacob, de Collarts. Defendía que una institución necesita tener muy claro qué es y qué no es. Qué papel quiere desempeñar y cuáles son los límites de su misión. Puede parecer una observación sencilla, pero me resultó difícil no pensar en ella durante el resto del evento.
Inteligencia colectiva
Quizá el proyecto que más curiosidad me despertó fue un workshop sobre inteligencia colectiva e IA coordinado por Simon Buckingham Shum y Jan McLean. No porque propusiera una nueva herramienta. Lo interesante era la pregunta de partida. Tenemos informes, tenemos marcos, tenemos recomendaciones, tenemos políticas. Lo que no tenemos demasiado claro es cómo aprender unos de otros mientras intentamos implementar todas esas ideas. La propuesta no era crear otro repositorio. De hecho, una de las diapositivas decía explícitamente:
Not another repository.
La intención era utilizar IA para ayudar a conectar conversaciones, documentos, decisiones y tensiones entre instituciones. No para producir respuestas automáticas, sino para facilitar procesos de construcción colectiva de significado. Y eso me pareció especialmente sugerente.
Porque quizá nuestro problema ya no sea acceder a información. Quizá el problema sea construir sentido compartido a partir de ella.
Una confirmación
Hay además una dimensión personal en toda esta experiencia que no quiero dejar fuera. Una de las razones por las que estoy en Sydney estos meses es la oportunidad de realizar una estancia de investigación con Simon Buckingham Shum. Conocía su trabajo desde hace tiempo y precisamente parte del interés de esta estancia tenía que ver con explorar más a fondo algunas de las líneas que ha desarrollado en torno al aprendizaje, la inteligencia colectiva, la construcción de significado y el papel de la IA en contextos educativos.
Asistir a HEDx ha sido también una forma curiosa de compartir parte de ese contexto intelectual.
De HEDx y de mi visión del trabajo de Simon (y del seminario de Tim Fawns) me llevo una confirmación. A veces una estancia sirve para descubrir nuevas líneas de trabajo. En este caso, al menos por ahora, está sirviendo para confirmar el enorme interés que sigo encontrando en algunas de las preguntas que articulan la investigación de Simon, su equipo y la gente con la que trabajan. Lo que he visto estos días apenas me permite intuir una pequeña parte de ese trabajo, pero sí me deja con más ganas de entenderlo mejor, leerlo con más profundidad y explorar sus conexiones con muchas de las preguntas que llevo años persiguiendo desde otros lugares.
Quizá porque, aunque utilicemos vocabularios distintos, sigo teniendo la sensación de que muchas de las cuestiones relacionadas con la agencia, las ecologías de aprendizaje, la construcción colectiva de conocimiento o el aprendizaje en red siguen apareciendo una y otra vez, sólo que ahora lo hacen en conversaciones sobre inteligencia colectiva, gobernanza institucional o inteligencia artificial.
Algunas cosas que me llevo
Vuelvo con lecturas pendientes, con personas a las que quiero seguir más de cerca y con proyectos que merece la pena explorar. Pero, sobre todo, vuelvo con preguntas.
Personas a seguir (o seguir más de cerca)
Jan McLean
Por su trabajo sobre implementación institucional, aprendizaje entre universidades y construcción de capacidades colectivas.
Acción: revisar producción conjunta con Buckingham Shum (comida? cafe?)
Rachel Fitzgerald
La sesión sobre cómo aprenden los profesores universitarios resonó especialmente. Conexiones inmediatas con:
-
- desarrollo académico;
- comunidades de práctica;
- aprendizaje profesional;
- liderazgo docente.
Acción: revisar publicaciones recientes sobre desarrollo docente y culturas de enseñanza.
Dominique Parrish
Me interesa la insistencia en lo «meaningful». No sólo aprendizaje relevante para el trabajo, sino para la experiencia de aprendizaje en sí misma.
Acción: revisar trabajos sobre aprendizaje significativo en educación superior.
Dan Greenstein
No tanto por compartir sus conclusiones como por la pregunta que plantea: ¿Cómo pueden colaborar las universidades para preservar aquello que las hace diferentes?
Acción: explorar ejemplos concretos de colaboración institucional.
Sam Jacob
La idea más interesante:
saber claramente qué es y qué no es una universidad.
La insistencia en la identidad institucional me parece relevante.
Acción: revisar el modelo Collarts y su enfoque «Creativity for Good».
Instituciones y proyectos para revisar
UTS Social Impact Framework
Apareció varias veces de forma implícita. Quiero entender mejor cómo operacionalizan la idea de impacto social.
WGU Labs
No tanto por sus propuestas concretas como porque representan una forma muy distinta de entender la educación superior. Interesa especialmente:
- learning ecosystems;
- competency-based education;
- escalabilidad.
Newstate University
Ejemplo extremo de universidad nacida directamente en la era de la IA. No estoy segura de si es una referencia o una advertencia. Pero merece atención.
Collective Intelligence Hub
Probablemente el proyecto más interesante encontrado durante el evento.
HEDx Student Experience Podcast
Me interesa especialmente escuchar las voces estudiantiles sin el filtro institucional.
Referencias para leer o releer
Gert Biesta
Necesito volver a: subjetivación; agencia; propósito de la educación. Especialmente para pensar los discursos centrados exclusivamente en empleabilidad y competencias.
Capability Approach
Apareció indirectamente en Pegaso. Revisar: Amartya Sen (lo recuerdo de las clases de Escudero), Martha Nussbaum porque me interesa analizar cómo se está utilizando hoy el lenguaje de las capacidades para justificar modelos institucionales muy diversos.
Wicked Problems
Buscar la referencia concreta utilizada en la sesión sobre evaluación e IA. Posible utilidad para: evaluación; gobernanza de IA; política universitaria.
Preguntas que quiero seguir haciéndome
Sobre la universidad
- ¿Qué significa hoy defender la universidad como bien público?
- ¿Puede una universidad operar con lógicas de mercado sin asumir completamente una identidad de mercado?
- ¿Qué diferencia existe entre un estudiante-ciudadano y un estudiante-cliente?
- ¿Qué se pierde cuando el lenguaje dominante es el de servicio, producto y consumidor?
Sobre aprendizaje
- ¿Estamos confundiendo elección con agencia?
- ¿La personalización fortalece o debilita la autonomía?
- ¿Quién enseña a aprender en la universidad?
- ¿La metacognición sigue siendo una tarea educativa o se está dando por supuesta?
Sobre competencias
- ¿Todo lo importante es representable en un mapa de competencias?
- ¿Dónde aparecen el juicio, el compromiso o la ciudadanía?
- ¿Estamos desplazando los fines educativos hacia aquello que puede medirse y certificarse?
Sobre IA
- ¿Qué problemas educativos resuelve realmente la IA y cuáles simplemente hace más visibles?
- ¿Cómo evitar que la IA se convierta en una infraestructura epistemológica concentrada?
- ¿Puede utilizarse para fortalecer procesos deliberativos en lugar de automatizarlos?
- ¿Cómo sería una IA diseñada para apoyar comunidades académicas y no sólo usuarios individuales?
Sobre mí misma
- ¿Qué partes de mi trabajo dialogan ya con estas conversaciones?
- ¿Qué cosas llevo años investigando que hoy están reapareciendo con otro vocabulario?
- ¿Dónde están las oportunidades reales de investigación y dónde sólo hay ruido?
- ¿Qué conversaciones merece la pena seguir cuando termine la estancia en Sydney?
Y añadiría una última nota personal:
Salgo de HEDx con menos certezas sobre el futuro de la universidad, pero con una comprensión mucho más clara de las visiones que hoy compiten por definirlo. Quizá eso sea más valioso que cualquier respuesta concreta.
Y quizá la más importante de todas:
¿Seguimos teniendo una idea compartida de para qué existe la universidad?
No estoy segura de la respuesta. Pero después de dos días escuchando conversaciones muy distintas entre sí, tengo la impresión de que merece la pena seguir haciéndose la pregunta.



Espero que todo lo que hemos producido desde este proyecto pueda ser útil para otros. Esa es, al fin y al cabo, la esencia de un proyecto Erasmus: que lo que hacemos en un pequeño rincón —en nuestro caso, Murcia— pueda abrir conversaciones y apoyar procesos de transformación digital en otros lugares. Yo, personalmente, he aprendido muchísimo, y echaré muchísimo de menos a la CUTIE people… al menos hasta que volvamos a encontrarnos. Nuestro camino conjunto nos ha llevado por castillos, montañas, playas e incluso paisajes nevados (oh! Incluso playas nevadas); y ese recorrido compartido me recuerda que la diversidad —de lugares, culturas e ideas— ha sido siempre la mayor fortaleza de CUTIE. Ha sido un privilegio caminar ese camino con la CUTIE people.



El facilitador es el responsable de liderar al grupo de manera proactiva, asegurando una organización eficiente, una comunicación clara y un ambiente de trabajo positivo. Este rol implica distribuir las tareas entre los miembros del grupo, garantizar que todos entiendan sus responsabilidades y supervisar que el trabajo se complete dentro de los plazos establecidos. Además, es el encargado de revisar los entregables, comprobando que cumplan con los estándares de calidad en contenido, formato y estilo. Para ello, puede emplear herramientas digitales, como Grammarly o DeepL Write, que ayudan a mejorar la precisión y el profesionalismo de los textos.
El traductor es responsable de seleccionar, cada semana, cuatro conceptos clave directamente relacionados con la tarea semanal. Estos conceptos deben estar vinculados al contenido de la tarea, al tipo de medio producido como parte de la tarea o a las dinámicas de clase utilizadas para presentar la tarea. Al menos un concepto debe abordar el componente geek, otro debe estar relacionado con el aspecto metodológico-pedagógico, y dos deben enfocarse en el marco teórico que sustenta la actividad. Este rol es fundamental para fomentar una comprensión profunda de los términos clave, apoyar el desarrollo de las competencias del curso y proporcionar recursos valiosos para futuros estudios.
El analista es el responsable de realizar la reflexión final de la tarea y de evaluar semanalmente el desempeño de los miembros del grupo. Este rol requiere una capacidad crítica y metacognitiva para analizar tanto el aprendizaje individual como colectivo, además de la dinámica de trabajo del equipo.
La Estrella es un miembro clave del grupo, responsable de presentar la tarea, recopilar feedback y utilizar ese feedback para mejorar el trabajo final. Este rol requiere fuertes habilidades de comunicación, escucha activa y un enfoque reflexivo para la mejora continua.
Quien explora es un miembro clave del grupo encargado de revisar los blogs de otros grupos y analizar los posts de los Analistas y Traductores de al menos dos grupos de la clase. Su misión es identificar aquello que su grupo no ha considerado, ya sea en términos, reflexiones o enfoques, y aportar nuevas perspectivas para enriquecer el trabajo del grupo.














El 30 de diciembre de 2023 terminó oficialmente el proyecto DALI –Data Literacy for Citizenship– (






Se considera que este rol facilita la configuración y el funcionamiento del grupo. La persona encargada de desempeñar este rol actúa como líder del grupo y es responsable de la distribución de tareas, la mediación de conflictos, la comprobación del cumplimiento de las obligaciones y la motivación y ánimo de sus compañeros. Es no solo el encargado de que la tarea se haga, sino de que la salud mental del grupo se mantenga en niveles deseables.
El historiador-reportero se encarga de escribir un artículo semanal sobre lo que ha ocurrido en el grupo durante la semana y de documentar todo lo que sucede en el grupo, siendo libre de realizar su tarea en el formato que considere más adecuado. Se anima a los alumnos a «contar la historia de su grupo» utilizando los distintos formatos que ofrecen las herramientas digitales. Se espera que ese relato sirva, además del proceso de evaluación por parte del profesor, como cuaderno de campo y registro por parte del grupo, permitiéndoles tomar decisiones sobre el mantenimiento o modificación de su propia dinámica interna de trabajo.
El curador buscará al menos tres recursos online (noticias, herramientas, apps, páginas web) que ayuden al grupo a completar de mejor manera su tarea. La lista de estos tres -al menos tres, si son más- recursos, con una frase sobre cómo usarlo, el enlace para conectar con este, y una frase sobre cómo este recurso te ayuda a mejorar la tarea, debe ser incluida en el blog.
Inspirado en roles como el theoritician de otras propuestas como la de De Wever et al. (2010), este rol puede clasificarse por su función, entre los que ayudan a los alumnos a formular lo que saben los estudiantes y a integrarlo, así como a los que pretenden incentivar el pensamiento de los alumnos y mejorar su razonamiento (Johnson et al., 1999).
Inspirado en el rol de Analista descrito en algunos de los trabajos referidos en Strijbos y De Laat (2010), el analista es el rol encargado de realizar la reflexión final del trabajo y además hacer la evaluación semanal de desempeño de los miembros del grupo.
La estrella es la encargada de presentar el producto final de las tareas semanales a todos los miembros de la clase, prestando atención a los requisitos especificados en cada tarea.



veces no), pero el estudiantado ha tomado decisiones, ha analizado, ha entendido cómo funciona eso de clasificar, eso de una rúbrica, cuáles son los criterios de privacidad… a lo mejor cuando terminen la carrera hay otros criterios, u otras perspectivas… a lo mejor alguna se plantea que estos asuntos son importantes… y sigue buscando… a lo mejor para algunos algo de esto empieza a formar parte de su PLE… a lo mejor…
Considerado como un rol de ayuda a la conformación y al funcionamiento del grupo (Johnson et al., 1999), y con inspiración evidente en los roles de moderador en algunas de las propuestas (De Wever et al., 2010), la persona encargada de desempeñar este rol actúa como el líder del grupo siendo el responsable de repartir la tarea, mediar en los conflictos, asegurarse del cumplimento del trabajo, motivar y animar el trabajo de sus compañeros Además, este rol se encarga de mantener el blog y todos los sitios del grupo en la web social, además de revisar formato, ortografía y gramática asociada a los trabajos del grupo.
Es el encargado de realizar una crónica semanal de aquello que ha pasado durante la semana en el grupo. Es el encargado de documentar todo lo que ocurre en el grupo teniendo libertad para hacer su tarea en el formato que considere más adecuado y se anima a los estudiantes a “contar las historias” de sus grupos empleando la variedad de formatos que permiten las TIC. Se espera que esa crónica pueda servir, además de a los efectos de evaluación de proceso evidentes por parte del profesor, al grupo como cuaderno de campo y registro que les permita tomar decisiones sobre si mantener o modificar sus propias dinámicas internas de trabajo.
El curador es el encargado de recopilar y organizar de manera esquemática todas las fuentes de información que el grupo ha utilizado para el desarrollo de la actividad. Además, debe encargarse de secuenciar la documentación indicando el proceso llevado a cabo y enlazar y referenciar (de acuerdo a las normas APA) dicha documentación en un esquema (mapa mental) de manera que este mecanismo permita a los estudiantes realizar una representación de una parte de la estructura cognitiva que han puesto en marcha para la tarea concreta (McKeachie et al., 1987, p. 15).
Inspirado en roles como el theoritician de otras propuestas como la de De Wever et al. (2010), este rol puede clasificarse por su función, entre los que ayudan a los alumnos a formular lo que saben los estudiantes y a integrarlo, así como a los que pretenden incentivar el pensamiento de los alumnos y mejorar su razonamiento (Johnson et al., 1999).
Inspirado en el rol de Analista descrito en algunos de los trabajos referidos en Strijbos y De Laat (2010), el analista es el rol encargado de realizar la reflexión final del trabajo y además hacer la evaluación semanal de desempeño de los miembros del grupo.
El rol de estrella se encarga de presentar a toda la clase el producto final de las tareas semanales, atendiendo a los requerimientos especificados por cada tarea.

























Como algunos de vosotros ya sabéis, acaba de salir a la calle un libro que hemos editado el profesor 















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